Cuando empiezan a ver los bebés

Cuándo empieza a ver un bebé

Ser mamá primeriza despierta un mundo de dudas y emociones, y una de las preguntas más comunes es: ¿Cuándo y cómo empieza a ver mi bebé? Desde el nacimiento, la visión del bebé va evolucionando rápidamente. A continuación, te explicamos de manera clara, cercana y tranquilizadora cómo se desarrolla la vista de tu pequeño durante su primer año de vida, qué puede ver en cada etapa, cómo saber si todo va bien y cómo puedes estimular su visión en casa.

Las primeras semanas: el inicio de la visión del recién nacido

En sus primeras semanas de vida, tu bebé sí puede ver, aunque su visión es muy limitada e inmadura. Al nacer, los bebés perciben básicamente la luz, las formas grandes y los rostros cercanos, y son capaces de detectar movimiento. Su vista de lejos es borrosa; de hecho, solo pueden enfocar con claridad objetos a unos 20–30 cm de distancia, aproximadamente la distancia entre tu cara y la suya cuando lo tienes en brazos para amamantarlo. Todo lo que esté más lejos lo verá difuso. No te extrañe si notas que tu recién nacido entrecierra los ojos ante luces fuertes o que prefiere abrirlos en ambientes tenue; sus ojos son muy sensibles todavía.

Además, en esta etapa tu bebé ve el mundo en blanco, negro y gris. Los recién nacidos no distinguen colores de inmediato porque las células nerviosas de la retina y el cerebro aún están desarrollándose. Por eso, los contrastes marcados le llaman más la atención: patrones simples de luz y sombra, como las formas en blanco y negro, le resultan más interesantes que los colores suaves. Notarás que tu bebé se fija en tu rostro; estudios muestran que, incluso con pocos días de nacido, prefiere mirar la cara de mamá o papá por su contorno y contraste (por ejemplo, el contraste del cabello con la cara). Es completamente normal también que, durante las primeras semanas, sus ojos se muevan de forma un poco errática o que de vez en cuando parezca bizquear (desviar un ojo); aún está aprendiendo a coordinar ambos ojos. Estos movimientos descoordinados tienden a desaparecer hacia los 2 o 3 meses de edad, a medida que su sistema visual madura.

¿Cuándo empieza a ver bien un bebé? Desde el nacimiento tu hijo te mira, pero su enfoque mejora día a día. En torno al primer mes, podrá mantener la vista fija brevemente en tu cara u objetos muy cercanos, aunque aún prefiere aquellos de alto contraste. Poco a poco comenzará a seguir objetos en movimiento con la mirada. Ya en la primera o segunda semana de vida puede empezar a distinguir algún color brillante: los bebés tienden a percibir antes los tonos cálidos (como el rojo o el amarillo), mientras que colores como el azul o violeta pueden tardar un poco más en identificarlos claramente. No obstante, la visión cromática completa (ver todos los colores del arcoíris de forma nítida) no llega hasta varios meses después. ¡Ten paciencia! Tu bebé está descubriendo un mundo visual nuevo y maravilloso a su propio ritmo.

Colores y formas: ¿qué distingue primero un bebé?

Durante los primeros meses, tu pequeño verá mejor los contrastes fuertes y las formas simples. Al no tener aún madura la percepción de todos los colores, un recién nacido mostrará preferencia por figuras en blanco y negro o con colores muy contrastantes. Por ejemplo, libros o tarjetas con figuras geométricas de alto contraste (líneas, círculos, cuadros en blanco y negro) captan mucho su atención. También los patrones redondeados le resultan atractivos; no es casualidad que les fascinen las caras de las personas, llenas de contornos redondos (ojos, nariz).

Conforme pasan las semanas, el bebé empieza a notar algunos colores. Hacia los 2 meses ya puede distinguir entre tonos muy diferentes –por ejemplo, un rojo vivo frente a un azul intenso– siempre que sean colores brillantes y saturados. Los tonos pastel o suaves aún pueden parecerle similares. Alrededor de 3 meses su percepción cromática da un salto: comienza a distinguir colores llamativos, especialmente rojos y verdes, y su mundo deja de ser únicamente en blanco y negro. Para los 4 meses de vida, la visión de los colores mejora notablemente y el bebé incluso aprecia distintas tonalidades de un mismo. A esta edad la mayoría de los bebés ya pueden ver casi todos los colores de manera similar a como los ve un adulto, aunque seguirán refinando la percepción de algunos matices. Verás que se interesa por juguetes u objetos de colores vibrantes y con formas definidas. Poco a poco, tu hijo va descubriendo la riqueza de formas y colores que lo rodean.

Evolución de la vista mes a mes (0 a 12 meses)

Cada bebé tiene su propio ritmo, pero en general mes a mes notarás grandes progresos en la vista de tu hijo. A continuación, describimos la evolución visual típica durante el primer año de vida:

Recién nacido (0 meses)

En el nacimiento, la visión de tu bebé es borrosa y muy limitada en distancia. Solo enfoca bien a 20-30 cm y ve principalmente sombras y luces en blanco y negro. Puede detectar movimientos cerca de su cara y reconoce tu rostro a esa distancia. Sus ojos pueden desviarse ocasionalmente (lo cual es normal en este periodo). A esta edad la visión es básicamente reflejos: por ejemplo, si ve una luz repentina, puede parpadear o cerrar los ojos en respuesta.

1 mes

Al mes de vida, tu bebé empieza a fijar la mirada brevemente en objetos cercanos. Puede sostener el contacto visual contigo unos segundos, especialmente durante el amamantamiento o cuando lo acunas cerca de tu cara. Aún prefiere los objetos de alto contraste (blanco y negro, colores muy brillantes) y muestra interés por las caras humanas. Es posible que notes que sigue con la mirada un objeto que se mueve lentamente muy cerca de él, aunque todavía le cuesta mantener la atención por mucho tiempo. Sus ojos van ganando fuerza y coordinación, pero es normal que por momentos uno se desvíe ligeramente.

2 meses

A los 2 meses, tu bebé logra enfocar con mayor claridad y sus ojos trabajan mejor en conjunto. Ya sigue objetos en movimiento con la mirada de manera más fluida, alcanzando casi un recorrido de 180 grados con sus ojitos. Le encanta mirar rostros familiares y puede reconocer tu cara frente a la de un extraño. También comienza a diferenciar mejor las formas y contornos: por ejemplo, distingue un objeto del fondo si hay contraste suficiente. Es en esta etapa cuando puede que lo veas sonreír al reconocerte visualmente, devolviéndote esa primera sonrisa llena de amor que nunca olvidarás.

3 meses

Hacia el final del tercer mes, la visión de tu bebé ha dado otro paso importante. Ahora puede fijar la vista en tu cara directamente y mantener el contacto visual de forma consistente durante más tiempo. Disfruta observando tus expresiones faciales de cerca. Además, sigue con la mirada un objeto en movimiento constante, como un sonajero que muevas de un lado a otro. Su coordinación ojo-mano comienza a desarrollarse: es posible que ya intente estirar la mano para alcanzar cosas que ve, aunque todavía no tenga mucha puntería. También en torno a los 3 meses muchos bebés descubren sus propias manitas y se las quedan mirando fascinados; este autoreconocimiento visual es parte de su desarrollo. Los movimientos oculares aleatorios prácticamente han desaparecido ahora, porque el bebé ya controla mejor sus músculos oculares.

4 meses

Al cumplir cuatro meses, tu bebé ve mucho mejor (aunque aún no a la perfección adulta). Sus ojos ya se coordinan plenamente entre sí, por lo que el estrabismo neonatal (bizqueo intermitente) debería haber desaparecido en esta etapa. Su capacidad de enfoque ha mejorado: ahora puede ver objetos a distancias mayores que antes, no solo los que tiene muy cerca. También empieza a percibir cierta profundidad –es decir, nota qué tan cerca o lejos están los objetos entre sí–, aunque la percepción de profundidad se afinará más en meses posteriores. Los colores y sus tonalidades se distinguen mucho mejor; tu bebé ya puede apreciar, por ejemplo, la diferencia entre un azul claro y uno oscuro. Notarás que alcanza objetos cercanos y logra agarrarlos con sus manitas, guiándose por la vista. Esta nueva habilidad visual-manual le entusiasma: puede mirar fijamente un juguete de colores que le ofreces, calcular la distancia y tratar de tomarlo. Cada vez acierta más en sus intentos. ¡Todo un logro!

5 meses

En el quinto mes, la agudeza visual de tu bebé sigue aumentando. Ya puede enfocar objetos más pequeños y a mayor distancia dentro de la habitación. Su visión de profundidad está más desarrollada, así que entiende mejor qué objetos están más cerca que otros en el espacio. A esta edad muchos bebés empiezan a reconocer a la perfección a sus familiares incluso a distancia: por ejemplo, puede iluminarse su carita al ver a papá entrar por la puerta, aunque esté al otro lado de la sala. También mejora la precisión al coger objetos que ve; su coordinación mano-ojo se afina día tras día. En cuanto a colores, hacia 5 meses ya ve una gama amplia de colores vivos, casi completa, aunque seguirá madurando un poco más su percepción de tonos sutiles. Es posible que notes preferencias, quizá se emociona más con un peluche rojo brillante que con otro marrón apagado. Todo forma parte de cómo va descubriendo sus colores favoritos.

6 meses

¡Medio año de vida y cuánto ha cambiado su mirada! A los 6 meses, la visión de tu bebé está casi totalmente desarrollada en cuanto a claridad y color. Su agudeza visual se aproxima a la de un adulto (se estima que muchos bebés a esta edad podrían tener cerca de 20/25 de visión) y ya distinguen todos los colores del arcoíris con normalidad. Ahora reconoce objetos familiares a simple vista y puede utilizar las diferencias de forma y color para identificarlos. Por ejemplo, sabe distinguir su biberón de su juguete favorito a varios metros de distancia. La percepción de profundidad o visión en 3D mejora cada día más, ayudándole en nuevos hitos motores: no es casualidad que muchos bebés comiencen a gatear entre los 6 y 9 meses, ya que al ver mejor las distancias se animan a explorar el espacio buscando sus juguetes. Tu peque ahora puede seguir con la vista objetos rápidos (ya sea una pelota rodando o el gato de la casa pasando frente a él) e incluso anticipar hacia dónde van. Le encanta mirar su entorno y descubrir detalles nuevos. Seguramente también disfrute jugando frente al espejo; alrededor de esta edad muchos bebés se reconocen o al menos reaccionan a su propio reflejo con sonrisas y gestos, lo cual es una señal de su creciente agudeza visual y cognitiva.

7 a 9 meses

Entre los 7 y 9 meses, tu bebé afianza las habilidades visuales adquiridas. Ahora puede ver claramente a través de la habitación; si alguien conocido entra en la estancia, es probable que lo identifique enseguida con la mirada y se emocione. Su visión cercana y lejana están mucho más equilibradas. También es capaz de observar objetos muy pequeños: si hay una miguita o un juguete diminuto en el suelo, puede verlo y probablemente intente agarrarlo (¡cuidado, que todo irá directo a su boca!). Esto se relaciona con el desarrollo de la pinza con los dedos que ocurre hacia los 8–9 meses; su vista le permite coordinar ese agarre preciso de objetos chiquitos. La coordinación ojo-mano está tan avanzada que tu bebé puede pasarse cosas de una mano a otra mirándolas, golpear dos juguetes entre sí o apuntar con el dedo hacia algo que quiere. Distingue perfectamente a la gente familiar de los extraños incluso a cierta distancia, lo que contribuye a la típica ansiedad ante extraños que suele aparecer alrededor de 8 meses – ahora sabe quién es alguien desconocido porque lo ve con claridad. Es un período hermoso en el que verás a tu hijo usar sus ojos para explorar cada rincón: se asoma, busca objetos parcialmente ocultos (empieza el juego de tirar algo al suelo y mirar dónde cayó), y gateando o desplazándose llegará hasta donde esté aquello que quiere porque lo ha visto y lo recuerda. Su mundo visual es cada vez más rico y detallado.

10 a 12 meses

En los últimos meses de su primer año, la visión de tu bebé se aproxima mucho a la de un adulto joven. Al cumplir 12 meses, la vista del bebé está casi madura por completo: ve con nitidez, con buenos detalles, colores completos y correcta percepción tridimensional del espacio. A esta edad puede localizar un objeto a distancia y señalarlo con el dedo con bastante precisión. Por ejemplo, si ve su peluche preferido en una repisa, te lo hará saber señalando o mirando alternadamente el objeto y a ti. También puede seguir visualmente algo que cae al suelo y luego mirarte como diciendo “¿lo recoges?”. Su capacidad para ver y procesar lo que ve le permite aprender muchísimo: reconoce en imágenes sencillas (como libros ilustrados) objetos conocidos, identifica a papá o mamá en fotografías, e incluso empieza a entender gestos visuales como cuando le dices adiós con la mano a lo lejos. En esta etapa, tu bebé ya camina con apoyo o comienza a dar sus primeros pasos, y sus ojos le ayudan a mantener el equilibrio y esquivar obstáculos. Aunque la agudeza visual continuará perfeccionándose ligeramente durante la infancia temprana, la mayor parte del desarrollo visual básico está lograda al año de edad. ¡Tu peque ya puede ver el mundo casi con tus mismos ojos!

(Nota: Cada niño es un mundo. Los hitos mencionados son orientativos y pueden variar un poco; algunos bebés avanzan más rápido en la parte motora que en la visual o viceversa. Si tu bebé nació prematuro, ten en cuenta su edad corregida para esperar ciertos logros visuales. Siempre consulta con el pediatra en las revisiones del niño sano para evaluar el desarrollo de la vista).

Señales de que la visión de tu bebé se desarrolla bien

Como mamá, es natural que estés atenta a cada detalle y te preguntes si la vista de tu bebé está progresando adecuadamente. Estas son algunas señales positivas (hitos normales) de un buen desarrollo visual en el primer año:

  • Desde el primer mes: Tu bebé parpadea ante una luz fuerte o un objeto que se acerca de repente (reflejo visual básico). En las semanas siguientes comienza a mirarte a la cara fijamente por breves instantes y puede seguir con sus ojitos un sonajero que pases lentamente frente a él.
  • Hacia los 2–3 meses: Sonríe cuando te ve a ti u otra persona de confianza, mostrando que reconoce caras familiares. Puede seguir un objeto en movimiento con la mirada de lado a lado (seguimiento visual). También, a los 3 meses muchos bebés miran sus manos e intentan tocarlas o llevárselas a la boca, indicio de que enfoca objetos cercanos. La mirada errante o bizqueo prácticamente desaparece en este momento.
  • Alrededor de los 4 meses: Agarra objetos que ve – si le acercas un juguete colorido, lo observa y coordina sus manos para tomarlo. Sus ojos funcionan en equipo (ya no se desvían) y puede alternar la mirada de un objeto a otro sin mover la cabeza. Se nota que ve colores brillantes y muestra entusiasmo visual (por ejemplo, se emociona al ver un biberón o tu pecho porque lo reconoce antes de alimentarse).
  • Entre 6 y 9 meses: Tu bebé te busca visualmente en la habitación y te encuentra con la mirada desde lejos, riendo o gateando hacia ti. Sigue con los ojos un juguete que rueda rápido por el suelo e intenta ir tras él. Si juegas al escondite con un objeto (lo tapas con una manta), observa fijamente y lo destapa para encontrarlo, lo que implica que recuerda la imagen del objeto aunque esté oculto. Sus ojos se alinean normalmente en todo momento (no ves un ojo desviado al mirar al frente). También puede ver migajas u objetos pequeños y los coge con precisión con sus deditos.
  • Alrededor de 12 meses: Reconoce caras y objetos conocidos en fotos o libros ilustrados, señalándolos si le preguntas “¿dónde está…?”; esto indica una buena agudeza y memoria visual. Mira cuando le llamas por su nombre desde la distancia, demostrando que oye y ve de dónde proviene la voz. Sus movimientos son seguros al andar con apoyo, esquivando visualmente los obstáculos. En general, lo ves curioso, atento a su entorno, con la mirada viva que explora todo a su alrededor.

Si tu bebé va cumpliendo estos hitos aproximadamente en tiempo, ¡felicidades! Seguramente su desarrollo visual marcha bien. Recuerda que cada bebé es diferente: algunos pueden tardar un poquito más en hacer contacto visual sostenido o en agarrar objetos a la primera. Lo importante es que notes un progreso constante en su atención visual y coordinación. Ante cualquier duda, consulta con su pediatra en el control mensual: el médico siempre revisa los ojos y reflejos visuales del bebé para asegurarse de que todo esté en orden.

¿Cómo estimular la vista del bebé en casa?

Tú juegas un papel fundamental en el desarrollo visual de tu pequeño. Estimular su vista de forma adecuada puede ayudarle a progresar y, además, fortalecer vuestro vínculo. Aquí te damos algunas ideas y consejos prácticos, mes a mes:

  • 0 a 3 meses: Aprovecha que a tu recién nacido le atraen las imágenes de alto contraste. Puedes mostrarle láminas o juguetes en blanco y negro, con formas simples y bordes definidos. Colócalos a unos 20 cm de su cara y muévelos lentamente para que intente seguirlos. Mantén mucho contacto visual durante la rutina diaria: acércate y háblale mirándolo a los ojos durante la lactancia, al cambiarle el pañal, al arrullarlo… Tu rostro es su “juguete” favorito a esta edad, ¡y además le reconforta! Procura que la habitación de tu bebé tenga colores alegres y contrastantes: no hace falta que pintes todo de colores chillones, pero sí puedes colgar móviles de colores vivos sobre la cuna, colocar muñequitos o figuras de diferentes formas cerca del lugar donde él los pueda ver, y alternar su posición. Un móvil musical con elementos llamativos ayudará a que practique el enfoque y seguimiento con la vista.
  • 4 a 6 meses: En este periodo tu bebé se vuelve más curioso visualmente. Continúa ofreciéndole juguetes coloridos (sonajeros, pelotas suaves, peluches) y agítalos suavemente para llamar su atención a distintas distancias. Juega al “cucú-trás” (peek-a-boo): escóndete detrás de tus manos o de una mantita y asómate diciendo “¡aquí está mamá!” – verás cómo se ríe y te busca con la mirada, lo que refuerza su seguimiento visual y la permanencia del objeto. Puedes incorporar libros de imágenes con colores intensos y señalarle dibujos sencillos (“mira el sol amarillo”); aunque no entienda las palabras, seguirá tu dedo con la vista y aprenderá a enfocar detalles. Es buen momento para colocar a tu bebé boca abajo (tummy time) algunos ratitos al día bajo supervisión: desde esa postura verá el mundo desde otra perspectiva y levantará la cabecita para mirar juguetes frente a él, fortaleciendo al mismo tiempo sus músculos del cuello y ojos.
  • 7 a 12 meses: A medida que tu hijo se mueve más (se sienta, gatea, intenta pararse), amplía su panorama visual. Deja que explore un espacio seguro lleno de estímulos: por ejemplo, en el suelo pon a su alcance juguetes de distintas formas, tamaños y colores para que vaya de uno a otro. Narra lo que ves: si él mira por la ventana, descríbele “¿Ves el pajarito en el árbol?”; si señala algo, dile su nombre – esto refuerza la asociación entre la palabra y la imagen, estimulando la comprensión visual. Un juego divertido es colocar espejos irrompibles a su altura (los bebés suelen encontrarse graciosos, sonríen y hacen muecas frente al espejo, lo cual ejercita su enfoque y reconocimiento). También puedes hacer juegos de persecución visual: haz rodar una pelota por el suelo y anímale a seguirla con la mirada y luego gateando. A esta edad les encanta tirar objetos y mirar dónde caen para luego ir a buscarlos; aunque a veces te toque recogerlo todo una y otra vez, este juego sencillo es excelente para su vista y entendimiento de causa-efecto. Procura seguir usando colores y patrones contrastantes en su entorno (ropa, decoración, juguetes) porque su visión responde bien a ellos incluso. Y algo muy importante: habla con tu bebé mientras te desplazas por la habitación o cuando él se mueve: si sales de su campo visual, háblale desde donde estés para que intente ubicarte con la vista y entienda que aunque no te vea por un momento, sigues ahí. Este hábito sencillo estimula su atención visual y le da seguridad.

Un consejo general para cualquier edad: observa las señales de tu bebé. Si en algún momento notas que aparta la mirada, se frustra o se pone inquieto durante la estimulación visual, es posible que esté saturado y necesite un descanso. Los bebés pueden sobreestimularse con facilidad; todo es nuevo para ellos y a veces tanta información visual puede agobiarlos. Si ves que tu pequeño gira la cabeza, se frota los ojitos o se arquea para alejarse del estímulo, simplemente pausa y déjalo descansar. Un entorno tranquilo y una iluminación suave ayudarán a relajar sus ojos. Luego, cuando esté receptivo de nuevo, retoma el juego visual. Siempre haz de la estimulación un momento divertido y cariñoso, no una tarea obligatoria.

¿Cuándo consultar al médico si algo no va bien?

Es comprensible que tengas cierta ansiedad por confirmar que todo marcha correctamente con la vista de tu bebé. ¿Cómo saber si existe alguna anomalía y cuándo buscar ayuda médica? En primer lugar, aprovecha las visitas periódicas al pediatra: en cada control, el doctor examinará los ojos de tu bebé (por ejemplo, revisará el reflejo rojo en las pupilas, el seguimiento visual, etc.). Sin embargo, tú también puedes observar en casa ciertas señales de alerta. Debes consultar al pediatra (o a un oftalmólogo pediátrico) si notas cualquiera de los siguientes signos:

  • No fija la mirada ni sigue objetos para los 3 meses de edad: aproximadamente a esta edad un bebé sano ya debería ser capaz de enfocarte y seguir con los ojos un objeto en movimiento. Si tu bebé aún no puede mantener contacto visual contigo brevemente o parece que “no te ve” en absoluto al acercarte, coméntalo con su médico.
  • Desviación constante de uno o ambos ojos después de 4–6 meses: en recién nacidos es normal un ligero bizqueo ocasional, pero tras el cuarto mes de vida ya no se espera ver los ojos cruzados hacia adentro ni desviados hacia afuera de forma frecuente. Si notas que los ojitos de tu bebé se quedan bizcos o desalineados con frecuencia al mirar al frente (no solo un instante esporádico), es importante mencionarlo al pediatra. Una desviación constante podría indicar estrabismo, que necesita evaluarse cuanto antes para evitar problemas de visión doble o ambliopía (ojo vago) en el futuro.
  • Reflejo blanco o pupila opaca: al tomarle fotos con flash, fíjate en el reflejo de sus ojos. Lo normal es el reflejo rojo en ambas pupilas. Si llegas a ver un reflejo blanco, grisáceo o amarillento en una pupila (en la vida real o en fotos) o notas la pupila con apariencia de nube, acude al especialista. Aunque es poco común, esto podría ser signo de alguna afección ocular seria (como catarata congénita o problemas en la retina) que requiere atención inmediata.
  • Otras señales a vigilar: Si tu bebé muestra movimientos oculares anormales (los ojos tiemblan rápidamente de lado a lado, llamado nistagmo), si mantiene siempre ladeada la cabeza o un ojo cerrado para mirar (podría estar compensando un ojo más débil), si sus párpados están caídos de forma que le tapen parte del ojo, o si tiene molestia evidente con la luz (extrema sensibilidad) de manera persistente, son motivos para una evaluación profesional. También presta atención si hay lagrimeo constante o secreción en los ojitos que no mejora, ya que algunas obstrucciones lagrimales o infecciones requieren tratamiento.

En resumen, confía en tu instinto materno: si sientes que algo en la mirada de tu bebé no es como debería, es mejor pecar de precavida y consultar. La detección temprana de problemas visuales es crucial, ya que muchas condiciones pueden corregirse o tratarse con mayor éxito si se abordan a tiempo. Por ejemplo, si hubiera un ojo vago o necesidad de gafitas, cuanto antes se detecte, mejor será el pronóstico. No tengas miedo de preguntar al pediatra; ellos están para apoyarte y guiarte.

Conclusión: disfrutando juntos del mundo que tu bebé descubre

El desarrollo visual de tu bebé es un proceso asombroso que ocurre ante tus ojos, día a día. Pasará de ver solo sombras a reconocerte a distancia con una gran sonrisa. Como mamá, acompañar este camino es emocionante: desde ese primer contacto visual recién nacido, hasta cuando te señala con su dedito algo que le llama la atención. Cada mirada de tu bebé es una ventana a cómo entiende el mundo y cómo crea lazos contigo.

Mantén una actitud tranquila y positiva. La gran mayoría de los bebés desarrollan una visión normal de manera natural. Con tus cuidados, estímulo amoroso y chequeos médicos regulares, estarás haciendo todo lo necesario para que su vista madure correctamente. Confía en tu bebé – y en ti misma – y disfruta de cada etapa. Pronto recordarás con ternura aquellos días en que se concentraba en tu cara borrosamente, ahora que te mira fijamente y ríe, reconociéndote como su persona favorita. ¡Tienes un maravilloso mundo por ver a través de los ojos de tu hijo!


Referencias

  1. American Academy of Pediatrics – HealthyChildren.org. Desarrollo de la visión en los bebés: ¿qué pueden ver los bebés? (Actualizado Nov. 2024)
  2. MedlinePlus, Enciclopedia Médica. Desarrollo del bebé recién nacido – Visión. (NIH)
  3. Mayo Clinic. Desarrollo infantil: Desde el nacimiento hasta los 3 meses. (por el personal de Mayo Clinic)
  4. All About Vision. El desarrollo de la visión de su hijo: nacimiento a 12 meses. (Revisado por Dr. V. Kattouf, 2020)
  5. HealthyChildren.org – AAP. Señales de advertencia de problemas de la vista en bebés. (Melinda Chang, MD, 2021)